
Hacer un licor en casa no deja de ser, en última instancia, elaborar una receta de cocina, y por lo tanto las precauciones que tenemos en cuenta para que un plato nos salga muy bueno, valen también para el licor.
Algunos licores son preparados por infusión de ciertas frutas, flores, maderas, en agua o alcohol, y añadiendo después azúcar e incluso colorantes, otros son hechos añadiendo los ingredientes a una destilación base obtenida previamente, estos últimos suelen ser de mejor calidad.
Ingredientes para hacer un licor casero
• Agua. El agua tiene que ser destilada, o de manantial si reúne suficientes garantías. Si el agua mineral, sin gas por supuesto, tiene poco contenido en cal también podría servir.
• Alcohol. Utilizar aguardientes de orujo o vodka. No utilizar alcohol no apto para consumo humano.
• Azúcar. El azúcar se prepara a modo de jarabe, disolviéndola en agua. Los licores transparentes requieren, a ser posible, azúcar de remolacha refinado: blanco, que se disuelve fácilmente en agua y que proporciona al jarabe la transparencia necesaria. Los licores de color oscuro prefieren en su elaboración azúcar moreno de caña, que le da al jarabe una coloración ambarina. Si es necesario lograr una coloración más intensa del licor en su acabado, puede utilizarse el azúcar caramelizado en el jarabe, que se obtiene cuando el azúcar se calienta a una temperatura superior a los ciento sesenta grados.
• Aromas. Podemos clasificar la procedencia de esos aromas en:
- Frutas: lo mejor es utilizar siempre fruta de temporada, lo más natural posible. Además de tener un grado de maduración adecuado y ser fresca, no debería haber pasado por cámaras de refrigeración. Antes de utilizarla para la elaboración del licor, hay que lavarla cuidadosamente y secarla.
Manzanas, moras, limones, fresas, naranjas, ciruelas o cerezas constituyen, entre otras, los puntos de partida para la elaboración de licores de propiedades muy variadas.
- Raíces y bayas: son imprescindibles para la elaboración de muchos licores.
o El ruibarbo, que tiene propiedades digestivas y estomacales y constituye, convertido en licor amargo, un aperitivo la mar de estimulante.
o El espino blanco, que tiene propiedades cardiotónicas, vasodilatadoras, antipiréticas y sedantes.
o El enebro, cuya administración hay que cuidar puesto que aunque tiene magníficas propiedades terapéuticas, con efectos antirreumáticos, balsámicos, depurativos y diuréticos, también es cierto que, principalmente las bayas no son recomendables para las personas que tienen inflamación de riñón o de intestino.
o Los arándanos, que son astringentes, antisépticos, diuréticos, antibacterianos y están recomendados para aliviar las molestias en los ojos. Sin embargo también conviene administrarlos con prudencia, especialmente una variedad de color rojo, que posee un cierto grado de toxicidad.
- Hierbas y flores:
o La acacia, cuyas flores proporcionan un delicioso sabor al licor.
o La genciana, con propiedades digestivas, antipiréticas.
o El romero, el saúco, el laurel, la mejorana... y así hasta casi un infinito de posibilidades que se abren ante la mirada de quien por primera vez se aproxima a este mundo mágico de la licorería casera.
Utensilios necesarios para hacer un licor casero
Si bien algunos de ellos son imprescindibles y exclusivos para la elaboración de licores, también es cierto, que otros (la inmensa mayoría) forman parte del catálogo de utensilios de los que se dispone en una cocina.
• un recipiente graduado, de cristal o de acero, con escala de dos litros para la preparación de los jarabes.
• un vaso graduado con escala de 10 a 100 ml. para medir cantidades pequeñas e incluso una jeringuilla (sin aguja) de 10 ml.
• una balanza o peso de cocina
• recipientes de cristal con cierre hermético para la maceración
• cazo
• embudos
• coladores de distintos diámetros
• filtros y tamices de tela, algodón en rama y filtros de cafetera de goteo
• espumaderas y cucharas de madera
• cuchillos bien afilados
• licuadora
• exprimidor
• batidora o trituradora
• batidor
• etiquetas
• botellas
• corchos
Instrucciones para hacer un licor casero
Es cierto que cada una de las recetas tiene su propia dinámica, pero en líneas generales la técnica de elaboración de licores podría resumirse así:
• Se dejan macerar en el alcohol las flores, hierbas, cortezas. Cuando la receta lo requiera se añade la fruta o las flores hervidas en un recipiente aparte, enfriadas y filtradas.
• Una vez mezclados la maceración alcohólica y el zumo de fruta, se vuelve a filtrar el compuesto, siempre que el preparado alcohólico no haya sido filtrado aparte.
• Se prepara el jarabe de azúcar, en unos casos en frío y en otros en caliente
• Siempre frío, se mezcla el jarabe con el otro compuesto y se deja reposar durante un periodo de tiempo variable.
• Se filtra el resultado.
• Se embotella. Si el licor va a permanecer embotellado durante un periodo de tiempo muy largo es conveniente elegir una botella oscura, y pasarlo, en el momento de consumirlo a una botella clara que permitirá apreciar su color. Los licores caseros, en general, han de ser consumidos en un plazo máximo de un año.
• Etiquetado. Resulta muy conveniente etiquetar las botellas haciendo constar el nombre del licor, la fecha de elaboración y el periodo más adecuado para su degustación.